Los consumidores se sienten cada vez más cómodos con las compras en línea. En 2020, más de dos mil millones de personas compraron bienes o servicios en línea y, durante el mismo año, las ventas minoristas electrónicas superaron los 4,2 billones de dólares en todo el mundo, según un estudio realizado por Statista.

En 2021, las ventas globales de comercio electrónico crecieron un 16,8 % respecto al año anterior y pasó a representar aproximadamente el 20 % de todas las ventas minoristas a nivel global.

Esta tendencia, junto a otros nuevos hábitos de los consumidores post pandemia (aumento del home office, desconcentración en los centros urbanos, cambios en las percepciones del tiempo) han dado paso a la necesidad de reconfigurar la forma en que hacen llegar bienes y servicios a sus clientes. Las Darkstores surgen como respuesta a este nuevo desafío logístico orientado a mejorar el servicio y eficientizar las entregas de última milla.

¿Qué es una Darkstore? 

Una Darkstore podría definirse como un híbrido entre una tienda y un depósito. Se trata de un espacio sin atención al público donde se almacena una variedad de productos que pueden ser adquiridos en línea.

Cuando llega el pedido de un cliente, las máquinas y operarios se encargan de preparar y entregar el paquete a los servicios de mensajería que lo llevarán hasta su destino final. Al estar ubicadas en medio de las grandes urbes, las Darkstores permiten que los pedidos sean recibidos por sus destinatarios en cuestión de horas o minutos, algo difícil de imaginar hace menos de dos años.

Este sistema tiene importantes beneficios. El que salta a la vista consiste en los costos logísticos, que se reducen sensiblemente al tiempo que propone una mejora de la experiencia del cliente fenomenal. Muchas veces las Darkstores son compartidas, lo que hace que no requiera grandes inversiones de dinero para sumarse a esta modalidad.

Además, este sistema permite aumentar la capacidad de preparar pedidos, entregar y recoger productos en áreas con alta densidad de pedidos o con restricciones al tráfico; facilita la ampliación del catálogo y del stock, y brinda mayor eficiencia en toda la cadena de suministros.

Desafíos del nuevo modelo

La entrega es ahora la piedra angular de la experiencia del cliente. Mantener la promesa de envíos instantáneos no se acaba en la migración de los centros de abastecimiento hacia las Darkstores, sino que implica otros cambios en la planificación de los procesos involucrados en la cadena de suministro.

Por ejemplo, la gestión de inventario es fundamental para ofrecer un servicio de excelencia a bajo costo. Al posicionar el inventario de manera eficiente, los comerciantes pueden maximizar su capacidad para satisfacer la demanda de la manera más rentable.

En este sentido, realizar pronósticos sobre la demanda se convierte en una cuestión vital para los minoristas que desean mantenerse al día con las solicitudes de los clientes. A su vez, contar con una estructura de datos precisos y consolidados provenientes de los múltiples canales de venta es clave para que dichos pronósticos logren la mayor precisión.

La omnicanalidad presenta un gran desafío. Ofrecer una experiencia integrada y sin fisuras, cuando los clientes interactúan con las marcas a través de múltiples canales on y off, requiere de bases sólidas en cuanto a datos.

Controlar todos los despachos, entregas, reclamos, devoluciones, en distintos y nuevos formatos con metodologías tradicionales o manuales no solo es agotador e ineficiente, sino que podría llevar días o semanas dependiendo del volumen de datos, pecado imperdonable en el mercado de la inmediatez.

Para poder agilizar y automatizar ese proceso, las empresas cuentan hoy con soluciones como la de Conciliac, que permite con un solo click realizar la consolidación de archivos en diferentes formatos provenientes de fuentes diversas, para luego conciliar los datos con los sistemas internos y controlar la operación de manera automatizada y escalable.

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