En el último año y medio, la tan renombrada transformación digital de los negocios sufrió una aceleración descomunal e inesperada a partir de la crisis global del COVID19.

Según un estudio de McKinsey, las empresas encuestadas aceleraron la digitalización de diversas áreas entre 3 y 4 años durante el 2020, generando grandes cambios en la relación con sus consumidores, la cadena de suministros, e incluso las operaciones internas.

Para el sector del retail, aunque  no sólo, el impacto de la pandemia significó una pérdida dramática de clientes. Según un estudio de Deloitte, el 90% de las empresas registraron pérdidas del 50% en sus volúmenes de ventas.

Como ya sabemos, esta crisis precipitó aún más la migración a los canales digitales de compra y de atención, ya que la digitalización representó no solo la única salida posible, sino también la materialización acelerada de una tendencia que ya se encuentra instalada desde hace tiempo.

Estatus de la transformación digital

Por varios años venimos escuchamos hablar de transformación digital o digitalización de los negocios. Como sucede con la irrupción de nuevos conceptos y fenómenos, al comienzo fue ignorado o subestimado. Luego, a partir de la evangelización y difusión impulsada por algunos líderes y visionarios, se transformó en una moda; y hoy es un concepto instalado que ha llegado a cristalizarse en áreas específicas dentro de las empresas. Prueba de ello es que existen roles bien definidos como el de Digital transformation Manager, cuyos objetivos son el de liderar las estrategias de digitalización, e implementar el roadmap de transformación de la organización.

Pero justamente, como ya han pasado algunos años desde que toda esta ola ha comenzado, hoy podemos analizar estos movimientos con un poco mas de recorrido bajo nuestros pies, derribar algunos conceptos superficiales, y refrescar algunas lecciones aprendidas.

Afianzando conceptos

Para empezar, el foco de transformación digital no es ni debería ser la incorporación de tecnología porque sí, sino el  de atraer y retener clientes/usuarios de una manera que sea efectiva, eficiente a nivel de cotos y escalable a nivel de operación. No se trata directamente de implementar una nueva herramienta, sino de optimizar los procesos tanto internos como de cara al cliente, y es por eso que la tecnología es la gran facilitadora para lograr este objetivo.

Pero es importante hacer hincapié en esta diferenciación: la transformación digital no tiene sentido sólo como la incorporación acelerada de herramientas tecnológicas, sino fundamentalmente, como la asimilación de una dinámica permanente de optimización de áreas de la organización a partir de la incorporación de herramientas tecnológicas con un objetivo de negocio.

Para traer a colación una metáfora que utiliza Thales Taixeira en el podcast Digital Insider, la tecnología es un motor. Si lo incorporamos a una maquinaria que funciona bien, vamos a acelerar la llegada a la meta. Pero si lo incorporamos a un equipo disfuncional, con mecánicos distraídos y sin preparación, es probable que el resultado sea temible.

Recapitulando experiencias

Como mencionamos, el hecho de que la ola de la transformación digital ya esté bastante avanzada en las empresas a nivel global, nos permite aprender de quienes lo hicieron bien, comenzaron a prepararse cuando vieron la onda nacer, y también de quienes vieron la ola pasar y no lograron el ritmo necesario para subirse a ella.

En este sentido, sin ánimo de exhaustividad, podemos empezar a visualizar algunos factores clave de éxito en las estrategias de digitalización de las compañías que resumimos en los siguientes puntos:

-Decisores clave on-board: no sólo es necesario que estén al tanto de las estrategias y el roadmap de digitalización, sino que estén comprometidos con el proceso y dispuestos a perder algo en lo inmediato para ganar escalabilidad en un futuro cercano.

Para esto es clave lograr comunicar el plan y los objetivos en un lenguaje claro y sencillo, evitando el exceso de tecnicismos.

-Trabajar en MVP: no hay una mejor forma de abordar nuevos proyectos tecnológicos que nos sea partiendo de definir un mínimo producto viable que cumpla con las características necesarias, pero que es incompleto por definición. De esta manera nos garantizamos reducir el time to market de cada proyecto y comenzar antes a probar y ajustar para seguir creciendo sobre el camino correcto.

-Hacer bien lo básico: no podemos pretender utilizar múltiples plataformas para optimizar el tráfico de nuestra web si no tenemos bien configurado el Analytics. Este simple ejemplo aunque parece obvio no lo es, porque muchas veces las herramientas tecnológicas generan admiración y nos pueden hacer perder el foco de lo que necesitamos lograr primero para estar preparados para el siguiente nivel.

-No tener miedo a errar: todo proceso de cambio e innovación está sujeto a errores. Y con seguridad van a suceder porque de eso se trata recorrer un camino que no hemos transitado antes: incentivar una cultura que no condene los desaciertos, sino que aprenda de ellos. Es una parte necesaria de un proceso de transformación exitoso.

-Diseñar procesos escalables: cuando comenzamos a pensar un nuevo proceso debemos someterlo a la pregunta de qué pasaría si el volumen se multiplica por 10, o por 50. Si el nuevo proceso resiste un crecimiento exponencial en un corto plazo, entonces es el correcto.

-Automatizar lo posible: una gran parte de la posibilidad de escalar en lapsos breves de tiempo se trata justamente de incorporar tecnología que nos permita automatizar los flujos y procesos de trabajo que requieren mayor carga operativa al aumentar el volumen.

Estos puntos ameritan desarrollar estrategias específicas para la gestión de las distintas problemáticas y áreas de las organizaciones. Varios de estos factores clave tienen una relación directa y toman una dimensión aún más crítica cuando nos enfocamos en los enormes volúmenes de datos producidos por las organizaciones que ya se encuentran en un avanzado proceso de transformación digital.

Sobre esta problemática concreta nos centraremos en un próximo post. Pero mientras tanto, si ya tenés identificada una problemática de volúmenes de datos no confiables o no productivos, podés entrar en contacto con nosotros y continuaremos la conversación.

Escrito por

Virginia Lopez

CMO – Conciliac