El año 2020 presentó grandes desafíos consecuencia de una pandemia inesperada que modifico el estatus quo de la industria de los medios de pago. Una industria que, si bien venía trabajando y tenía como punto principal en su roadmap la expansión de la digitalización, a raíz del nuevo contexto y necesidades sociales y económicas, tuvo que acelerar esos procesos. Tanto empresas chicas como de gran envergadura vieron su operatoria de pagos digitales incrementarse en un 40% en los últimos 2 años.

En este contexto, surgieron empresas fintech como Ualá, MercadoPago, MODO, ANK y NaranjaX -entre otras- para solventar este problema también conocido como el “boom de las billeteras digitales” que permiten efectuar las transacciones tradicionales de compra con tarjetas de crédito y débito desde un teléfono celular.

Uno de los sectores favorecidos con esta evolución fueron las personas no bancarizadas, logrando que un sector más amplio de la población pueda disponer de un medio de pago digital. Esto fue posible gracias a la aparición de las tarjetas prepagas y de la clave virtual uniforme (CVU) permitiendo a las personas obtener una cuenta virtual vinculada a una tarjeta, sin necesidad de contar con una cuenta bancaria o CBU.

Fue también gracias a la interoperabilidad de los sistemas que las personas pudieron empezar a enviar dinero desde su tarjeta prepaga hacia cualquier cuenta bancaria o virtual (y viceversa).

El último año ha habido un enorme incremento en la utilización de medios de pago digitales, y la tarjeta prepaga ha sido una de sus estrellas desplazando en gran medida a las tarjetas de crédito o débito tradicionales.

La tendencia para los próximos años indica que la revolución de los medios de pago digitales seguirá incrementándose con la llegada de nuevos actores al ecosistema de medios de pago y la transformación de la banca tradicional, hacia una banca más digital, inteligente y autogestionable por el usuario.

Esta pluralidad de canales digitales de pago con la tendencia hacia la omnicanalidad, genera en las áreas de contabilidad, administración y finanzas el desafío de resolver conciliaciones de datos cada vez más complejos, fuentes de distintos orígenes, archivos con estructuras y formatos distintos, impuestos, aranceles, plazos de acreditación y descripciones distintas entre otras dificultades. Hacer estas tareas en una hoja de cálculo, se vuelve imposible y la posibilidad de cometer errores es significativa.

Por suerte estas áreas cuentan con soluciones como las de Conciliac EDM que brindan la posibilidad de automatizar todos sus procesos de conciliación, consolidación y validación de datos mediante la generación de reglas creadas por el usuario brindando la flexibilidad para poder afrontar este y muchos otros escenarios.

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