Con frecuencia, se piensa que la transformación digital es sinónimo de tecnología en los entornos organizacionales. Aunque en parte es cierto, es una verdad a medias. Embarcarse en un proceso de transformación digital implica, además, dar un paso más allá para cambiar el mindset del negocio y la cultura de una compañía.

Si bien las organizaciones han acelerado sus planes relativos a la transformación digital, muchas están recién empezando: el 56% de las empresas reconocen que aún están dando sus primeros pasos, según un informe realizado por la consultora LLYC sobre 200 firmas de América y Europa.

En esta línea, un reporte de la consultora EY halló que el 70% de los proyectos latinoamericanos en este ámbito fracasan, lo que demuestra que aún cuesta entender qué significa ser digital. En este artículo presentamos algunas pistas para ir más allá del cambio tecnológico y lograr una transformación sostenible.

Más allá de la transformación digital ¿cómo ser una empresa digital sin morir en el intento?

Como mencionamos más arriba, ser una empresa digital no consiste solamente en incorporar un nuevo software o migrar a la nube. Pero, ¿qué aspectos hay que cuidar? En líneas generales, podríamos decir que hay 6 elementos a los que se debe prestar atención para transitar la transformación digital con grandes probabilidades de éxito.

  • Diseñar una estrategia

Para los expertos, el primer paso consiste en tener una visión clara de los motivos por los cuales se realizarán los cambios. Asociado a esto, no menos importante es que dichos motivos estén alineados con los objetivos del negocio.

La estrategia será la hoja de ruta de la organización. Por eso, debe ser capaz de responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué es importante la transformación? ¿En qué iniciativas hay que enfocarse? ¿Se han definido los resultados esperados? ¿Se ha asegurado el financiamiento para la transformación?

  • Cultura digital

Puede parecer extraño, pero la transformación digital es más humana que tecnológica. Para Andrea Cavallari, directora de Soluciones y Tecnologías Emergentes en Red Hat América Latina, “engloba una combinación de elementos que pasa por la integración de tecnologías, personas y procesos. Es decir, a pesar de ser digital, esta transformación debe ser profunda y estar directamente vinculada a los cambios en la cultura y hábitos de las empresas”.

Una encuesta realizada por Red Hat a principios de 2021 alrededor del mundo, mostró que el 27% de las compañías consideran el cambio cultural como una parte importante de la transformación digital. Sin embargo, tan solo el 6% de ellas han trabajado este tema como una prioridad en sus acciones dentro de este ámbito.

Una cultura que incentive el compromiso de los colaboradores y el respaldo de los líderes logrará entornos más permeables a los cambios, flexibles y abiertos a la innovación. “Al fin y al cabo, no sirve de nada adoptar tecnologías emergentes y de moda si las personas y los procesos no logran ajustarse al dinamismo que ellas mismas traen”, afirma Cavallari.

  • Talento

En línea con lo dicho en el apartado anterior, el desarrollo de una cultura digital no es posible sin las personas. Ellas son el motor del cambio y, por tal motivo, es importante que estén preparadas para adaptarse al nuevo mindset que trae la transformación digital.

¿Cuáles son las skills necesarias? Los negocios digitales requieren que el talento sea capaz de detectar oportunidades de mejora, adaptarse a los cambios y, fundamentalmente, tomar decisiones basadas en datos. Entrenar a los equipos en habilidades blandas y análisis de datos podría ser una inversión con grandes ventajas.

Contar con una figura como la del CDO (Chief Digital Officer) también puede resultar en un aporte significativo para llevar adelante un proceso de transformación digital. Según la firma EY, muchas compañías asignan esta responsabilidad a líderes con responsabilidades previas. Tener una persona idónea cuya misión exclusiva sea la transformación de la compañía logrará que esta no corra el riesgo de quedar sepultada bajo prioridades de la operación diaria.

  • Metodologías ágiles

El 15avo reporte anual de State Of Agile realizado por Digital.ai en 2021 señala que la implementación de metodologías ágiles ha ayudado al 70% de las compañías en la gestión del cambio.

Es que la agilidad es un framework muy poderoso que empodera a los colaboradores y crea valor más rápido que los métodos tradicionales. Varios expertos recomiendan sumarse a esta tendencia ya que la consideran como una forma muy eficiente de gestionar el riesgo y la incertidumbre.

Sobre este punto, Cavallari sostiene que “intentar algo nuevo, equivocarse rápido y reajustar el rumbo dinámicamente (fail fast, recover quickly) provocan que nuevas funcionalidades, nuevos productos e ideas se vuelvan realidad más rápido. (…) El denominador común es el cambio en el modo de trabajo, que debe ser cada vez más colaborativo y estar dispuesto a adaptarse a los cambios”.

  • Estructura de datos e infraestructura

Aunque la estrategia sea clara y parezca sólida, un proceso de transformación digital difícilmente logrará ser exitoso sin una estructura de datos correcta. La transformación digital avanzará en la medida en que sea posible realizar un buen diagnóstico y poder establecer metas alcanzables y medibles.

Del mismo modo, es indispensable alinear la infraestructura y la arquitectura adecuadas para que pueda sostener los datos que necesita la organización para dar respuesta al negocio.

En palabra de Lino Rivolta, gerente de Estrategia e Innovación de EY: “entender que todos los cambios que emprendamos en nuestra estrategia digital van a generar cambios en nuestra arquitectura empresarial es un elemento clave y, por eso, el equipo de tecnología es un aliado estratégico para habilitar y transformar estos cambios”.

  • Medir los resultados 

¿Cómo hacemos para garantizar que se pueda medir el retorno de la inversión realizada para la transformación digital? Este punto es indispensable para evitar frustraciones y evaluar de manera objetiva cuáles son los frutos de los esfuerzos.

Saber construir los KPIs adecuados permitirá hacer un seguimiento de la inversión realizada y evaluar el nivel de evolución respecto a la competencia. Nuevamente, los datos cumplen un rol fundamental para saber dónde estamos y a dónde queremos llegar.

En conclusión, la “fiebre” de la transformación digital está a la baja, pero la claves y procesos mencionados aquí son aprendizajes cruciales para seguir manteniendo la competitividad. Y en particular, las organizaciones que hayan logrado comenzar a estructurar y “domar” la gestión de sus datos, cuentan ya con un gran recurso para seguir evolucionando a la velocidad del mercado.