Cualquier tipo de organización suele estar conformada por distintos sistemas. Para que se vinculen entre sí, es necesario recurrir a las integraciones de sistemas a fin de que se concreten los procesos de negocios previstos y la organización evolucione de manera escalable.

En el mundo de la tecnología siempre es necesaria la presencia de un actor que dé armonía al conjunto, que integre todo eso que convive con lenguajes diferentes, que permita que los sistemas interactúen con fluidez. Estamos hablando de las integraciones, esa intermediación tecnológica que permite que los sistemas diferentes puedan “hablar en un mismo idioma” y de esta manera favorecer los procesos de negocios. Se trata de un aspecto fundamental a tener en cuenta en cualquier tipo de organización, especialmente, cuando se suman tecnologías para mejorar su desempeño.

Integrar sistemas, aplicaciones, funcionalidades en una empresa es una cuestión crítica. Y es, al mismo tiempo, una necesidad a la hora de escalar el negocio.

¿Qué son las integraciones? Básicamente es lograr que dos o más sistemas que “hablan distintos idiomas” usen uno en común para conectarse entre sí. Uno de los casos más frecuentes se da en los sistemas de gestión cuya estructura se fundamenta en recibir, almacenar y gestionar datos de diferente índole como los stocks, artículos, descripciones, proveedores, puntos de venta, pagos, facturas, etc. Para resolver estas posibles diferencias las integraciones permiten que el sistema se estructure de tal modo que, a la hora de recibir los datos, pueda entenderlos sin inconvenientes.

Un caso habitual suele darse en el mundo del ecommerce. Si una empresa desarrolla este canal pero su plataforma de venta no tiene conexión con el sistema de gestión para obtener los stocks disponibles, habrá problemas muy serios a nivel de la operación porque no habrá certeza sobre si un articulo esta disponible para la venta, para dar un ejemplo.

Por eso, integrar es darle armonía a esa variedad de lenguajes que conviven y se acumulan a lo largo del tiempo en una empresa.

Y en períodos de acelerada transformación digital esto cobra más relevancia que nunca. Acá es donde aparecen las APIs. Una API es  literalmente un interfaz de programación de aplicaciones, por su sigla en inglés (Application Programming Interface), es decir una metodología de comunicación entre distintos sistemas o aplicaciones.

Cada vez más, las plataformas digitales ofrecen a los desarrolladores sus APIs para que puedan crear aplicaciones y funcionalidades con un lenguaje universal, una metodología que permite generar un puente de comunicación entre un sistema y otro e interactuar.

Las grandes plataformas, como las de pago, las de comercio electrónico, las de servicios digitales, suelen tener documentadas públicamente sus APIs para que la comunidad de desarrolladores se valga de ellas a la hora de crear nuevas aplicaciones o soluciones de negocios. Es una forma de promover innovación: la plataforma, porque logró sumar una funcionalidad más que hará que se use más su servicio; el desarrollador, porque habrá colocado en ese espacio una creación propia. Se crea un entorno de innovación abierto o colaborativo.

Cuando pasamos a pensar en el momento actual de desarrollo del ecosistema digital, en el que gran parte de las operaciones de negocios generan datos en diferentes plataformas y formatos, la cuestión de las integraciones a través APIs  pasan a tener una relevancia fundamental.

Pero hasta aquí, no hemos descubierto nada nuevo, muchas empresas suelen resolver esta cuestión con un middleware, un sistema generado exclusivamente para “traducir” todos los datos a la manera en que los requiere el sistema “core” del negocio . El problema es que no es suficiente con que esos datos puedan ingresarse en el sistema de gestión sino que cada vez más se vuelve necesario que los datos sean fiables, estén estructurados y validados para evitar tener “datos basura” en el centro del negocio.

Si en el medio de toda esa información proveniente de diferentes sistemas y plataformas no existe una operatoria de consolidación, estandarización, validación de esos datos, corremos el riesgo de “contaminar” la información clave a partir de la cual se sostiene la operación actual, pero también, se toman decisiones sobre el futuro de la organización.

Herramientas como el API Connector de Conciliac EDM permite obtener la información necesaria de distintas fuentes para luego consolidarla, limpiarla, transformarla y validar cada dato informando al sistema de gestión con resultados validados y estructurados.

Este tipo de procesos son los que permitirán a las organizaciones seguir creciendo y apalancando este crecimiento en una operación escalable y sustentada sobre datos confiables.

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